Principio


Imagino a los animales, al macho consumando la cópula, un cuerpo deshecho en convulsiones con la furia incandescente del Vesubio.

Un cuerpo delineado, una figura ejecutada en líneas claras y oscuras desde el negativo del rollo revelado se me exhibe danzando exultante. Imagino la fuerza biológica que provoca ciertas conductas. Imagino la magnitud física que mide la sensación subjetiva del calor de los cuerpos. La sensación de tocar sin tocar. ¿Será capricho, ambición o pretensión? Imagino al agua impregnada en un cuerpo, la activación de algún sentimiento, pasión o movimiento. Es la agitación de la impaciencia de la fogosidad del ardor del nerviosismo.

¿Será concupiscente pasar la mano por tu piel? Imaginá la elevación de la temperatura de un cuerpo, la sensación que produce el roce, el abrazo.  

Imagino el conjunto de materias fundidas que arrojan los volcanes. Hay oleadas y derrames, salen líquidos espesos al exterior.

Una flor, un canal, el acceso al interior de un espacio. Alguien junta los labios y los separa aspirando lentamente, explorando los rebordes carnosos exteriores bebiendo una sustancia líquida.  Imaginá qué deleite, obediente, rendida y subyugada, empapada por el vaho. Complacida, satisfecha, emocionada.

Hoy tuve fiebre y deliré. Me dispararon con un arma de fuego y estuve adentro de la brasa caliente. Y tuve una fuerte voluntad hacia el conocimiento del disfrute de algo. Del ardor del deseo. Sobreviví al incendio.

Imagino a los animales. El líquido espeso y blanquecino que segregan. Tu exaltación y espasmos perseguidos por una relajación.

Soñé que atravesabas el desierto. La arena te quemaba.  Rozabas algo blando y suave invadido de ansia y anhelo arribabas al grado más elevado. Soñé que pisabas una mina. Grité desesperada para que vieras el botón erigido en la planicie. Como los que sobresalen de los órganos glandulosos de los mamíferos.

Imagino a los animales. Tu incendio, ímpetu, temperatura, lascivia, impudicia. Tu culminación y tus convulsiones.  

¿Será que existen deseos improbables? Desespero la invasión de la memoria de recuerdos que no son, de representaciones de imágenes fantásticas. Alucino la utopía de la ilusión del deseo de ensueño.

Imagino a los animales. Depredadores, consiguen y disfrutan lo que desean.

Anna Donner Rybak © 2012
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